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El cielo como matrizLos siete planetas
Todo el sistema de correspondencias descansa en un hecho observacional simple: a ojo desnudo, siete cuerpos celestes se desplazan sobre el fondo fijo de las estrellas.
- Los sieteSol, Luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno
- CriterioVisibles a simple vista y con movimiento propio
- EtimologíaPlaneta, del griego 'errante'
- Orden clásicoPor velocidad aparente, de Saturno a la Luna
- Fin del sistemaUrano, 1781, rompe el número siete
La tabla base del sistema
| Astro | Metal | Día | Atribución tradicional |
|---|---|---|---|
| Sol | Oro | Domingo | Autoridad, vitalidad, lo manifiesto |
| Luna | Plata | Lunes | Ciclos, sueño, lo cambiante |
| Marte | Hierro | Martes | Conflicto, corte, hierro y sangre |
| Mercurio | Azogue | Miércoles | Comercio, escritura, tránsito |
| Júpiter | Estaño | Jueves | Expansión, ley, fortuna |
| Venus | Cobre | Viernes | Vínculo, deseo, ornamento |
| Saturno | Plomo | Sábado | Límite, tiempo, peso |
Por qué siete
No hay nada místico en el número. Sin instrumentos ópticos, cualquier observador constante distingue en el cielo dos categorías: la inmensa mayoría de puntos luminosos que mantienen sus posiciones relativas invariables noche tras noche, y siete que se desplazan entre ellos siguiendo trayectorias propias. Esos siete son el Sol, la Luna y los cinco planetas visibles. La palabra griega que los designa significa precisamente errantes. El sistema entero se construye sobre esa observación.
De la observación a la clasificación
Una vez fijadas siete categorías celestes, el pensamiento analógico las usa como casilleros para ordenar todo lo demás. Si hay siete astros, es razonable buscar siete metales, siete días, siete regiones del cuerpo, siete tipos de hierba. La correspondencia no se descubre: se construye por presión del número. Y donde las cosas no salen a siete, se ajustan hasta que salen.
Los criterios de asignación
Las atribuciones no son arbitrarias, y esto suele pasarse por alto. El Sol se asocia al oro por color y por resistencia a la corrosión; la Luna a la plata por color y brillo; Marte al hierro porque de él se hacen las armas y porque el planeta se ve rojizo; Saturno al plomo por ser el más pesado y opaco, y por ser el planeta más lento. Es razonamiento por semejanza física, aplicado con bastante coherencia interna.
Cómo se rompió
El sistema resistió mientras el número aguantó. En 1781 William Herschel descubre Urano, y ya no hay siete errantes. Después llegan Neptuno, la revisión del estatus de Plutón y el conocimiento de que la Tierra es uno más de los planetas y de que la Luna no es un planeta en absoluto. El casillero de siete deja de tener base observacional, y la astrología moderna se ve obligada a reformarlo o a ignorar el problema.
Su rastro en el idioma
El sistema sigue estructurando la semana en buena parte de las lenguas del mundo, y ese es el fósil vivo más grande que ha dejado. Lo tratamos en la ficha siguiente.
Fuentes
- TetrabiblosClaudio Ptolomeo, siglo II
- De occulta philosophia libri tresCornelio Agripa, 1533, libro II
- A History of Western AstrologyNicholas Campion, 2008-2009
Historia del conocimiento. Explica cómo se construyeron estas clasificaciones y por qué convencieron durante siglos; ninguna de ellas describe correctamente el mundo físico ni sirve como guía médica.
Debate sobre Los siete planetas
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